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El Camino: Parte 1 – Señalética

Camino Francés
30.11.16
Como la luz de un faro que lleva guiando a navegantes desde tiempos remotos, necesitamos señales que nos guíen en tierra firme, entre pueblos y montañas, para no desviarnos del buen camino y llegar a destino.

Señalizar un camino puede ser tan sencillo como levantar un dedo y apuntar la ruta a seguir, pero por desgracia, no siempre hay gente desperdigada a lo largo de los más de 900 quilómetros, que llevan al peregrino desde Francia hasta Finisterre. Por eso existen las señales!

De señales hay de muchos tipos. Señales de tráfico, senderos GR, de prohibición, de aeropuertos,… y cada una de ellas tiene (o debería) tener un código visual único, que la haga de fácil y rápido reconocimiento sin tener que perder tiempo en descifrar el mensaje.

Cuánto más extenso es el territorio a trabajar, más difícil es desarrollar un sistema de señalética que cubra todas las necesidades que se plantea desde un inicio. No es lo mismo diseñar la señalética de un museo de 900 m2, a diseñar una ruta de caminos que atraviesa media Europa. El objetivo es el mismo, pero la forma de enfocar ambos proyectos no.

A continuación, vamos a mencionar algunos de los problemas más frecuentes que nos encontramos durante la travesía.

Clima. España es un país de fuertes contrastes, tanto culturales como climatológicos. Por eso, no es de extrañar que, cruzando Galicia, nos encontremos con señales de madera que se han jubilado antes de los 67. La humedad y la lluvia son tan fuertes en esta zona del norte de España que la madera no ha resistido y se ha cansado de sostener la flecha amarilla que indicaba el camino.

 

Dirección. No encontrar señales durante varios quilómetros puede llegar a ser un problema si caminos sin “gps”, ni ningún tipo de guía. Lo más probable es que terminemos a la deriva buscando algún lugareño, o bar, dónde entrar a preguntar. Pero lo que también puede suponer un problema es una sobrecarga de señales. Encontrar más de una señal indicando diferentes direcciones te deja algo confuso de entrada. Obviamente queda claro que hay más de una opción a seguir, pero no siempre está lo claro que uno desearía.

Publicidad amarilla. En este caso, el apóstol Santiago quiso que la flecha amarilla, pintada sobre la piedra del suelo que marca el camino, indicara hacia la misma dirección que la flecha amarilla que promociona el albergue turístico “La Casa del Camino”. Hay que tener cuidado, porque otras tantas veces el destino no apunta hacia la misma dirección y podrías tomar la dirección equivocada, a no ser que tu destino sea llegar al albergue más cercano para pasar la noche.

Convivencia. Cada sistema de señalética tiene sus propias reglas y manual de uso, pero ninguno especifica cómo tiene que adaptarse en entornos dónde compartirá espacio con otros sistemas, más o menos sofisticados. Lo más común es encontrarnos una batalla campal dónde no se respetan las distancias y la anarquía ha tomado el poder. Esta falta de control termina generando ruido visual que afecta, no solo a los peregrinos, si no a los usuarios de cada sistema.

Handmade. En realidad, esto lo marcamos como problema, pero fue una bendición. El problema está en que las señales generadas por los propios usuarios suelen ser las más efectivas. Queda claro que el “user experience” nunca falla. En muchos tramos y pequeños cruces de montaña siempre aparecía una indicación realizada con las propias piedras del camino para indicarte izquierda o derecha.

Materiales. No siempre, la superficie o el material sobre el cual está ubicada la señal es el más indicado. A falta de señales oficiales, bienvenido es el spray amarillo flúor. El “handmade” no solo se quedó en apilar piedras formando figuras. Evolucionó hasta adaptarse a todo tipo de soportes, sin importar la superficie. Solo tenemos que echar un vistazo a las diferentes flechas amarillas que vamos encontrando a lo largo y ancho del camino.

Apropiación. Que la línea del mapa del Camino pase por tu pueblo, debe ser un regalo para los negocios locales, pero si además aparece en las guías oficiales como parada estipulada, es como si hubiera tocado el gordo! Tanto es el dinero que mueve el peregrino, que la mayoría de pueblos intentan retenerlo al máximo, ofreciéndole una ruta extra de metros turísticos utilizando todo tipo de señales de cosecha propia. Sí, algunas son para guiarte hacia la senda del Camino, pero muchas otras son para llegar al bar estratégico o al albergue de turno.